Tal y como señalaban los pronósticos, Måns Zelmerlöw, el representante de Suecia, fue proclamado este sábado ganador de la 60ª edición del Festival de Eurovisión. No importó que algunos eurofans hubieran asegurado que su tema Heroes presentaba una estructura casi idéntica a la del Lovers in the sun de David Guetta (o incluso a The Nights de Aviici). Ni de que saliera al escenario del Wiener Stadthalle de Viena (Austria) sin músicos ni bailarines (aunque sí acompañado, en la primera fase de la actuación, por un monigote proyectado sobre el estrado). Vestido con ropa de sport, moviéndose de un lado a otra sin aparente dirección, el cantante obtuvo 365 puntos, una calificación que le acerca a los 372 de Loreen en 2012 ( la segunda más alta de la historia del festival) y que supera por más de 70 a la registrada por el resto de los ganadores del certamen del último lustro.  Inmediatamente detrás, la balada de Rusia (303 puntos), país que durante algunos momentos de la votación llegó a ponerse en cabeza mientras, como había ocurrido el año anterior, recibía abucheos y pitadas por parte del público por las políticas antihomosexuales de su Gobierno.

El top 5 lo completaron Italia (con un proyecto —Il Volo— muy similar al de Il Divo, formado por tenores resplandecientes y un barítono), Bélgica (con el minimalismo de Loïc Nottet) y la debutante Australia, con el funky pop de Guy Sebastian.  Lo hemos dado todo Peor suerte corrió la representante española, Edurne, a quien las apuestas predecían un 12º puesto. Pese a que la extriunfita realizó una actuación notable y muy emotiva —en un momento se vio como una lágrima rodaba por su rostro— su tema de corte épico-tribal no convencio ni a eurofans ni al jurado, que la relegaron a una 21ª posición de 27, con 15 puntos. Aún así, la joven aseguró estar "feliz" con el resultado de su actuación. "Lo hemos dato todo", afirmó.  En cuanto al transcurso de la jornada, brilló la apertura con una Conchita (antes Conchita Wurst) fastuosa emergiendo entre espirales de humo sobre una plataforma flotante para luego sobrevolar las cabezas del público sin perder la compostura y terminar en una verbena de niños, raperos, banderitas y baile desbocado.

Duetos y más modernidad Los proliferación de duetos chico-chica fue otro de los rasgos de la velada, así como un mayor acercamiento de sus intérpretes al pop actual e incluso esquivando los géneros más convencionales que habitúan a protagonizar el festival. Folk, soul-pop acompañado de electrónica refinada, minimalismo o charlestón fueron los sonidos que compitieron con las esperadas baladas de estribillos heroicos y derroches vocales. Una de estas propuestas renovadas fue la del ganador, Mans Zelmerlow, cuya canción comenzaba evocando soledad fronteriza y carreteras  polvorientas para luego juguetear con un dance contenido. Bonita su voz arañada cuando entonaba ese "we are the heroes of our time" ("somos los héroes de nuestro tiempo").

A continuación, Edurne, representando a España en el puesto 21, la canción de "Amanecer". Felicidades Edurne, lo hiciste muy bien... una puesta en escena fantástica, aunque no hubo mucha suerte.