Mostrando entradas con la etiqueta sexual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sexual. Mostrar todas las entradas
::.. QUE SE SEPA MIERDA!!! ..::
viernes, noviembre 13, 2015
La primera vez que la vio quedó fuertemente impresionado con su cuerpo, pero tuvo que esperar a que oscureciera para que todos los demás se fueran a su casa y poder, al fin, quedarse a solas con ella. Como era el miembro más joven del personal, regularmente lo dejaban sólo para que hiciera la guardia nocturna, pero no le importaba ya que para él era maravilloso quedarse en la morgue rodeado de cadáveres femeninos.
El joven estaba tan excitado con el cuerpo de una adolescente que, por primera vez tomó un poco de la sangre de un cadáver, luego se subió sobre el cuerpo y realizó el acto sexual.
Esto es únicamente una pequeña parte de la historia clínica de un empleado de 21 años de una morgue, realizada por el doctor Joseph Paul De River en 1956 y publicada en el libro The Sexual Criminal: A Psychoanalytical Study.
La historia de ese joven necrófilo comenzó cuando tenía 18 años. A esa edad le tocó sufrir la pérdida de su novia, quien murió de tuberculosis pulmonar. El suceso por supuesto le resultó traumático.
El informe de Joseph Paul De River dice que el joven y la muchacha sólo habían mantenido relaciones sexuales una vez, por lo que, cuando la vio muerta, la abrazó y lamentó no poderlo hacerlo con ella nunca más, sin embargo, al tener contacto con el cadáver de su amada sintió un fuerte deseo sexual.
La necrofilia es más frecuente de lo que crees
El tema de la necrofilia no ha sido muy estudiada por los psiquiatras o psicólogos porque sigue tratándose de un asunto que resulta complicado o incómodo de reconocer por parte de quienes tienen esas tendencias.
Uno de los estudios más completos que apareció sobre el tema fue el del destacado psicoanalista alemán Erich Fromm, quien en su obra Anatomía de la destructividad humana realizó uno de los primeros intentos para descifrar el carácter por el cual algunas personas sentían deseo sexual por los cadáveres.
Una de las primeras conclusiones a las que llegó es que la necrofilia es mucho más frecuente de lo que suele suponerse, pero es difícil de detectarla ya que, explica el psicólogo, es muy complicado para las personas descubrir que sienten atracción por alguien muerto si no entran en contacto con algún cadáver; algo que no suele ser usual o cotidiano.

Háganse esta pregunta: ¿Cuántas veces en su vida han tenido contacto con alguien muerto? Es muy raro y poco usual, pero no lo es para los médicos, empleados de una morgue o de algún depósito de cadáveres, ellos son los se pueden encontrar varias veces con una cuerpo sin vida, por eso las personas que tienen necrofilia están en esos lugares ya sea por alguna de estas dos razones: Deseaban estar en ese lugar para satisfacer sus necesidades o en ese lugar descubrieron la atracción.
Como ejemplo tenemos la historia del estadounidense Kenneth Douglas, que salió a la luz en el 2014. Douglas confesó que cuando era empleado de una morgue en Ohaio había mantenido relaciones sexuales con tres cadáveres femeninos, los de Charlene Appling, April Hicks, y el de Karen Range.
Cuando las autoridades le preguntaron el número de cuerpos de los que había abusado, él simplemente contestó: “Podría haber sido un centenar”. Kenneth Douglas laboró en la morgue durante 16 años, de 1976 a 1992.
Los diferentes actos de necrofilia
Aunque popularmente se identifica a la necrofilia como el acto de copular con los cadáveres, en realidad abarca otros comportamientos. El criminólogo alemán Hans von Hentig menciona que los actos de necrofilia comprenden: El contacto sexual con un cadáver; la excitación sexual por ver el cuerpo de una persona fallecida; la atracción hacía los objetos y lugares relacionados con la muerte; como los féretros, cementerios y algunas flores; las ansias de tocar, de oler y de sentir algo putrefacto y los eventos de desmembramiento de un cadáver.
El último acto de la clasificación de Hans von Hentig es una prueba más de que la necrofilia es algo muy común y es que, a pesar de que en los medios de comunicación aparecen pocos casos de personas que tienen relaciones sexuales con cadáveres, si hay más noticias sobre asesinatos que incluyen el desmembramiento de una persona. Estas personas son llamadas por von Hentig como asesinos necrófilos quienes no tienen como objetivo el matar a una persona, sino disfrutar el acto del desmembramiento.

Sólo basta realizar una pequeña búsqueda en internet para comprobarlo, hay miles de historias en las que una persona es acusada de descuartizar a otra en comparación con noticias sobre actos de considerados como necrófilos.
Acciones necrófilas
Erich Fromm dio a conocer algunas de las características que podrían ayudar a identificar a un necrófilo. Fromm dice que algunas de las siguientes acciones pueden ser no intencionales.
La primera que menciona es el gusto que tienen algunas personas por los esqueletos, quienes frecuentemente tienen ese extraño gusto son algunos médicos o estudiantes de medicina, dicen que se sienten atraídos por los esqueletos por mero interés profesional, pero, dice Fromm, en algunos casos la realidad es otra más íntima.
Otro de los rasgos que presentan estas personas es que tienen la convicción de que los conflictos sólo se pueden resolver por medio de la fuerza o la violencia: “Quieren sentir el poder de convertir a una persona en cadáver”.
La siguiente característica es que las personas necrófilas tienen el gusto de hablar sobre la muerte y las enfermedades mortales, pero el rasgo que más los identifica es el de leer noticias sobre muertes en los periódicos y ver las fotos de los cadáveres a gusto, por eso es lo primero que leen.

El psicoanalista alemán también afirma que los necrófilos siempre son aguafiestas, aburren, y cansan a la gente, también tienen predilección por el pasado y lo consideran sagrado, “los muertos mandan a los vivos”; de forma contraria ven a lo nuevo como algo peligroso en contra del orden natural de las cosas.
Finalmente, y el punto que puede ser un poco polémico, es que las personas con tendencias necrófilas suelen tener una peculiar relación con el color, Fromm considera que los necrófilos prefieren vestir prendas con los colores que absorben la luz como el negro en lugar de los de los colores radiantes y vivos.
Aún falta mucho por estudiar la necrofilia, una parafilia considerado como un trastorno mental, que aún no tiene una forma específica de cura o tratamiento. Mientras las personas que la padecen seguirán en el anonimato buscando los lugares y los mementos ideales donde puedan satisfacer sus peculiares deseos sexuales sin que se sean descubiertos.
::.. QUE SE SEPA MIERDA!!! ..::
miércoles, abril 15, 2015
Algunas de
las formas de abuso por parte de una madre- o por cualquier mujer-
podría enmascararse, o lograrlo a través de la manipulación. Un hombre
nos dijo que su madre solía ponerse en la bañera pidiéndole que le
ayudara a bañarse. Él era un adolescente antes de que finalmente fuera
capaz de dejar de lavar su espalda y sus pechos.
Es común
que las mujeres que abusan sexualmente a sus hijos utilicen la
manipulación y el control emocional. Una madre le dice a su hijo, por
ejemplo, que realizar cierto acto hará que mamá "se sienta bien".
Por su cumplimiento el niño recibe besos y abrazos, y ella finge que el
abuso es en realidad una forma de lavar su cuerpo. ¿Y qué niño no le
gustaría complacer a su madre?
Aunque a
menudo no se reportan, las madres y otras abusadoras femeninas pueden
ser violentas. Esto es particularmente evidente en el ritual del abuso
durante el cual las mujeres, junto con los hombres, son sádicos hacia
los niños (y adultos). Estos casos han sido expuestos, sin embargo, el
estereotipo y la realidad del "apego emocional" de la abusadora femenina
se le presta más atención porque confirma nuestra creencia de que las
mujeres son débiles, dependientes emocionalmente, y no violenta. Pero he
oído historias terribles de los hombres (y de mujeres) que fueron
golpeadas y torturadas por sus madres, y no sólo en el contexto del
ritual del abuso.
Hasta hace
muy poco, libros, artículos y sitios web aún no hacían referencia a las
mujeres que abusan a niños. A causa de que se le ha hecho caso omiso a
través del silencio, muchos hombres sobrevivientes viven en aislamiento,
el miedo, la vergüenza y la ira. Ellos no pueden hablar de ello o no
saben cómo hablar sobre ello.
Para
algunos hombres, se les hace difícil incluso a admitir que sus madres
eran las abusadoras sexuales. Dos veces en el grupo de hombres, he
mencionado a las madres como los perpetradores y he recibido respuestas
de horror de los hombres. Sabemos que sucede, pero los mitos culturales
siguen insistiendo en que las madres aman a sus hijos
desinteresadamente; las madres siempre tienen sus mejores intereses de
corazón; Las madres siempre están ahí para satisfacer las necesidades de
sus hijos; las madres nunca se sienten atraídos sexualmente a sus
hijos; incluso si ella se siente atraída por los chicos, ella no
abusaría a su hijo.
La primera
persona que escuché mencionar el abuso madre-hijo fue un escritor
llamado Manuel. Se unió a nuestro grupo y era bastante activo. Él y yo
nos hicimos buenos amigos. Una noche nos sentamos en los escalones de la
entrada en la oscuridad y me dijo: "Quiero decirte algo que sólo se lo he dicho a una sola persona".
Sus
palabras me sorprendieron. Cuando Manuel tenía quince años, llegó a casa
una noche y su única figura paternal su madre estaba borracha y se
había desmayado en el sofá. Trató de sacarla del sofá y ayudarle a
caminar de arriba a la cama. Ella comenzó a besarlo, acariciarlo, y
quitarse la ropa.
A la mañana
siguiente, él no sabía qué decir, y ella nunca lo mencionó. Unos meses
más tarde lo intentó de nuevo, pero él la empujó hacia atrás en el sofá y
se fue.
Todo
incesto madre-hijo no es tan obvio. A veces se disfraza de un cierto
aspecto de cuidado amoroso como higiene- una madre puede negarse a
permitir que su hijo se lave sus propios genitales. Podría ser tan
simple como sostenerlo con demasiada fuerza, presionando su cuerpo
contra el suyo.
Independientemente
de las respuestas de una cultura desinformada, la realidad es que los
niños son víctimas de abusos sexuales por parte de las mujeres. Algunas
personas lo ven como imposible porque insisten en que un hombre no puede
ser agredido sexualmente por una mujer. Otros lo ven como algo
sexualmente excitante.
La
existencia de abusadoras femeninas y hombres víctimas desafía muchas de
nuestras creencias muy firmemente arraigadas sobre las mujeres, los
hombres, la sexualidad, el poder y abuso sexual. Desafía, de hecho,
nuestras nociones acerca de lo que es el sexo.
Seguimos con este tema en próximos mensajes
Por favor pegue su consulta debajo del artículo que leyó en mi página dónde dice "publicar un
comentario en la entrada" con mucho gusto le respondo por allá, esta
consulta como todas las demás beneficiará a otras personas que estén
atravesando la misma situación. Póngase de anónimo.
Solicito
tenga paciencia las consultas se van respondiendo de acuerdo a la lista
de espera. Se agradece y se le responderá tan pronto pueda.
::.. QUE SE SEPA MIERDA!!! ..::
domingo, marzo 22, 2015
Tokio, Japón.- Los japoneses menores de 40 años están perdiendo el interés en las relaciones amorosas convencionales:
No quieren salir en pareja y muchos no quieren ni complicarse con el
sexo. Un reciente sondeo revela que un 46% de las mujeres entre 16 y 24
años no están interesadas en el contacto sexual y más del 25% de los hombres se sienten igual.
Las relaciones a largo plazo y el contacto humano están siendo reemplazados por el sexo casual o apareamiento corto, la pornografía en internet, las "novias" virtuales y las caricaturas anime.
La sociedad japonesa se encuentra atrapada entre las fuertes tradiciones y la reacción de las nuevas generaciones ante la incertidumbre económica por la que ha pasado el país. Esto ha generado conflictos emocionales internos que conducen a un distanciamiento social y aislamiento sexual con el que cada vez se sienten más cómodos los japoneses.
Todo lo que implican esas relaciones -con el alto costo de la vida y el gasto adicional para criar hijos- ha hecho que se conviertan en algo problemático.
Con poco dinero para cortejar una novia y poco dispuestos a contraer matrimonio, se ha creado una nueva clase de hombre que los medios han dado en llamar soshoku danshi o herbívoros. Una especie de heterosexual que no tiene apetito por la experiencia carnal del sexo.
Esta abstinencia puede también llegar a extremos patológicos de reclusión como son los hikikomori o "encerrados" que casi no ponen un pie afuera, los otaku o "geeks-desadaptados" y los parasaito shingurus o "solteros parásitos" - la mayoría de quienes entran en esta categoría son hombres mayores de 30 años que aún viven con sus padres.
Se calcula que unos 13 millones de solteros viven en casa de los padres, más o menos tres millones de ellos tienen más de 35 años. Tienen aversión hacia el matrimonio y al contacto físico, sus experiencias por lo general son solitarias, consumen pornografía en internet o son aficionados a las caricaturas hípersexuales anime.
Por su parte, las mujeres japonesas se han vuelto más independientes y ambiciosas. Sin embargo, las actitudes conservadoras hacia el hogar y el trabajo persisten. Para la mujer activa la presión de un compromiso romántico se ve cada día más como una carga, un lastre monótono y han desarrollado una especie de fobia contra las nupcias.
El Instituto de Población y Seguro Social de Japón informa que 90% de las mujeres jóvenes piensan que seguir solteras es preferible incluso algunas consideran el contacto físico repugnante.
Aún cuando se casan o están en relaciones serias, los japoneses tienen muy poco sexo, según varios sondeos. Uno de ellos indicó que apenas 27% dicen tener sexo cada semana.
Las relaciones a largo plazo y el contacto humano están siendo reemplazados por el sexo casual o apareamiento corto, la pornografía en internet, las "novias" virtuales y las caricaturas anime.
La sociedad japonesa se encuentra atrapada entre las fuertes tradiciones y la reacción de las nuevas generaciones ante la incertidumbre económica por la que ha pasado el país. Esto ha generado conflictos emocionales internos que conducen a un distanciamiento social y aislamiento sexual con el que cada vez se sienten más cómodos los japoneses.
Todo lo que implican esas relaciones -con el alto costo de la vida y el gasto adicional para criar hijos- ha hecho que se conviertan en algo problemático.
Con poco dinero para cortejar una novia y poco dispuestos a contraer matrimonio, se ha creado una nueva clase de hombre que los medios han dado en llamar soshoku danshi o herbívoros. Una especie de heterosexual que no tiene apetito por la experiencia carnal del sexo.
Esta abstinencia puede también llegar a extremos patológicos de reclusión como son los hikikomori o "encerrados" que casi no ponen un pie afuera, los otaku o "geeks-desadaptados" y los parasaito shingurus o "solteros parásitos" - la mayoría de quienes entran en esta categoría son hombres mayores de 30 años que aún viven con sus padres.
Se calcula que unos 13 millones de solteros viven en casa de los padres, más o menos tres millones de ellos tienen más de 35 años. Tienen aversión hacia el matrimonio y al contacto físico, sus experiencias por lo general son solitarias, consumen pornografía en internet o son aficionados a las caricaturas hípersexuales anime.
Por su parte, las mujeres japonesas se han vuelto más independientes y ambiciosas. Sin embargo, las actitudes conservadoras hacia el hogar y el trabajo persisten. Para la mujer activa la presión de un compromiso romántico se ve cada día más como una carga, un lastre monótono y han desarrollado una especie de fobia contra las nupcias.
El Instituto de Población y Seguro Social de Japón informa que 90% de las mujeres jóvenes piensan que seguir solteras es preferible incluso algunas consideran el contacto físico repugnante.
Aún cuando se casan o están en relaciones serias, los japoneses tienen muy poco sexo, según varios sondeos. Uno de ellos indicó que apenas 27% dicen tener sexo cada semana.
Los hombres japoneses prefieren novias
virtuales a tener sexo, situación que es considerada una alerta nacional
por el Gobierno. Esta actitud es normal en los japoneses menores de 40
años, pero también lo es entre las japonesas. También las mujeres se
niegan a salir en pareja o a formar relaciones estables o matrimoniales.
Esta situación esta afectando la taza de
natalidad de Japón. De hecho, la misma ya se había visto reducida
porque los japoneses casados o en pareja no practican mucho el sexo, los
estudios indican que apenas el 27% lo practica semanalmente.
Actualmente el país tiene 126 millones de habitantes, pero con este
panorama se espera una pérdida de un tercio de la población para el
2060. De hecho, en 2012 sólo nacieron un poco más de un millón de bebes
(fue la cifra más baja en 16 años).
Los hombres japoneses
Más del 25% de los hombres de Japón que
tienen entre 16 y 24 años detestan el contacto físico y más aún el
sexual. Remplazan las relaciones a largo plazo y el matrimonio con
pornografía, animes con alto contenido erótico y novias virtuales. Esto
significa que, a pesar de sus aversiones, no son asexuados sino que
buscan la satisfacción en solitario.
Esta situación se ha visto facilitada
por el gran avance tecnológico experimentado por Japón. Los mundos
virtuales tienen una calidad tan elevada que parecen reales e invitan a
esta nueva generación de japoneses a refugiarse en ellos.
Existen programas especiales como Love Plus,
donde el usuario puede crear una novia virtual y vivir su propia
historia de amor. “Ella va a la escuela. Pasa a recogerme en las mañanas
y vamos juntos. Después de clases nos encontramos en la entrada y
caminamos juntos a casa… en el juego yo tengo 17 años”, cuenta Yuge, un
japones de 39 años que mantiene una relación virtual.
Para estos jóvenes tener una novia virtual es mucho más sencillo que salir con alguien de carne y hueso. “Con novias
de verdad uno tiene que considerar el matrimonio, así que lo pensaría
dos veces antes de salir con una mujer en tres dimensiones”, opina
Nurikan, quien creo a su novia Rinko con un programa de computadora.
El caso de las mujeres
Las japonesas se están tomando muy al
pie de la letra el proverbio que dice “el matrimonio es la tumba de la
mujer”. Es que para una ellas es complicado trabajar y tener hijos, esto
se debe a que la igualdad entre los sexos no es un derecho adoptado del
todo. De hecho, el 70% de las mujeres de Japón abandona su empleo luego
del primer hijo. Por eso, aquellas que son ambiciosas en lo que refiere
a su carrera laboral optan por dejar de lado el matrimonio y las
relaciones estables.
El 46% de las japonesas que tiene entre
15 y 24 años consideran repugnante el contacto físico y un peso mantener
una relación formal y estable. Según el Instituto de Población y Seguro
Social de Japón, el 90% de las mujeres jóvenes piensan que seguir
solteras es preferible a lo que se imaginan será el matrimonio.
Esto demuestra que los patrones
culturales tradicionales donde el esposo se dedicaba 20 horas al trabajo
y la esposa oficiaba de ama de casa, están siendo fuertemente
cuestionados.
Las causas
La falta de garantía de encontrar un
trabajo vitalicio y de conseguir solvencia económica es una de las
razones de esta situación. Se considera que cortejar una novia y
mantener luego una familia es algo costoso. Mucho más accesible es
entonces conseguirse una novia virtual.
Los constantes desastre ambientales y
nucleares que afectaron y que pueden afectar al continente también
colaboran en que los jóvenes japoneses piensen así. Han perdido toda
confianza en el futuro y por lo tanto no desean proyectar a largo plazo.
Encuestas
La Asociación Japonesa de Educación
Sexual dio a conocer los resultados de una encuesta realizada entre
estudiantes japoneses. Los resultados fueron que el 40% de los
estudiantes era virgen, mientras que el 35,1% de los adolescentes entre
16 y 19 años afirmaron no estar interesados en el sexo. Según esto, las
cifras se han duplicado en comparación con el 2008, cuando el porcentaje
de desinteresados en las prácticas sexuales era de un 17,5%.
Por otro lado, una encuesta del
Ministerio de Salud destaca que el 90% de los estudiantes no recibió más
que un suficiente en educación sexual, lo que quiere decir que
aprobaron con lo justo. De hecho, en esta sociedad el sexo es tema tabú y
nadie habla de su vida privada, lo cual no ayuda a mejorar la
situación.
Estos hombres japoneses que prefieren novias virtuales
a tener sexo son llamados por los medios herbívoros, ya que no sienten
interés en la experiencia carnal del sexo. También son catalogados como
solteros parásitos porque que siguen viviendo con sus padres, de hecho
se calcula que son 13 millones los que se encuentran en esa situación
(de los cuales tres millones tienen más de 35 años). Cuando esta
abstinencia llega a extremos patológicos de reclusión se los caratula
como los encerrados o los geeks desadaptados.
::.. QUE SE SEPA MIERDA!!! ..::
lunes, marzo 09, 2015
Saludos a tod@s.
Después de un largo de tiempo de reticencias, dudas y excitación, por fin me he animado a ventilar en este blog (aunque en anonimato) la causa de mi obsesión erótica de toda la vida: el cabello femenino.
Desde mi infancia el tacto de una cabellera sedosa, larga, perfumada, me provocaba el más terrible y gozoso torrente de placer. Una melena unduosa que besa dulcemente las caderas de una mujer, un par de trenzas recién hechas (esas que aún conservan cierto frescor y aroma del lavado matutino), una gruesa cola de caballo bien templada, unos bucles (naturales o hijos del artificio) abundantes y bien armados; han sido siempre cosas que me han puesto al rojo vivo.
Pero, no sólo el tacto y el jugueteo con esas delicias es lo que me hace entrar en éxtasis. Pronto me di cuenta que, a la par de esa admiración y deseo, se escondía en el más recóndito rincón de mi Eros la insólita e incongruente fantasía de despojar de ese tesoro a sus bellas dueñas. Demente ser que ama, pero desea a la vez la devastación de aquello que ama. Así, transito siempre entre el deseo de la caricia y el de la tonsura: tocar con solicitud y cariño esos deseados mechones, disfrutar la sensación del escape de esa seda entre mis manos, tirar levemente de esa trenza gruesa y brillante sintiendo los plieges y circunvoluciones de las ricas madejas que la conforman; para después fantasear sobre unas frías tijeras manejadas por mí, acercándose inexorable a esos tesoros, crujiendo con su canto metálico, causando la angustia, el temor (o el placer) de la bella.
Tomar un mechón, una trenza, una coleta, un grueso y largo tirabuzón, ponerlos entre las cuchillas y cerrarlas lentamente, cercenando cabello por cabello y ver cómo cáen al suelo. Si una mujer de largos cabellos me lo permitiera, sin dudarlo la raparía al cero. Pero mi locura es tal que, después del orgasmo vendría el necio deseo de que al punto su cabellera creciera a su estado original, y de volver a navegar entre sus olas.
Lo sé, es una locura, un absurdo, pero es lo que enciende mi sexo hasta la explosión. Por fortuna, sé que no soy el único fetichista de cabello en el mundo (en mi infancia así lo pensé y me sentía un monstruo, una cosa de espanto). A lo largo de mis navegaciones, desde hace más de quince años, me he encontrado con infinidad de personas por todo el mundo que comparten mi fetiche, así como con un abundantísimo material relacionado: historias, videos, fotografías, foros, chats, páginas personales y comerciales, etc. Todo un universo en el que me encuentro de frente con mi temor y mi temblor.
Así, este no será ni el primero ni el último blog de fetichismo del cabello. Pero para mí tiene un valor crucial, porque será el escaparate de mi propia experiencia, de mis asegunes y pasiones personales. Compartiré aquí mis historias: tanto las reales como las ficticias, sin dar pistas de cuáles son cuáles. También compartiré con ustedes algo del gran tesoro visual que he conformado en tantos años de voyeurismo virtual. Además, de recomendar a mis semejantes los descubrimientos que vaya realizando.
La sensualidad se expresa con una melena larga y suelta, es por excelencia que la atracción, sensualidad y sexualidad se despierta a través de una larga cabellera saludable, mmmmm, ¿será? A ver hombres de las dos imágenes que siguen a continuación díganme cual les parece más estimulante y excitante, cuál de estas dos mujeres despierta en ustedes una atracción sexual, también pueden participar lesbianas.
Y este ejercicio que les puse a ustedes fue un ejercicio que nos puso el maestro “Toño” en la universidad, ok, yo estudie publicidad y en ese momento no entendía que tenía que ver en la clase de semiótica el uso de símbolos sexuales, pero era mi segundo cuatrimestre, estaba yo ignorante que no comprendía en ese momento que en la publicidad todo se trata de vender estimulando los sentidos, por eso Toño nos explicaba el uso de la semiótica y en ese momento nos explicó de forma muy sucinta como se explota la sexualidad de la imagen.
El cabello desde la antigüedad ha simbolizado no solo poder o estatus social, sino que también expresaba salud; varios estudios sociológicos han demostrado que el rol del cabello ha sido muy importante a lo largo del desarrollo de las sociedades participando en el proceso de la selección natural, siendo el cabello largo y sano un símbolo de fertilidad, salud y juventud, inclusive desde tiempos de los romanos el cabello largo está asociado con la sexualidad femenina.
La tricofilia o mejor conocida como el fetichismo por el cabello largo, es una atracción incontrolable e irresistible por el cabello largo, el cual puede provocar no simplemente excitación sino desde una simple atracción el mirar, tocar o acariciar el cabello largo.
Después de un largo de tiempo de reticencias, dudas y excitación, por fin me he animado a ventilar en este blog (aunque en anonimato) la causa de mi obsesión erótica de toda la vida: el cabello femenino.
Desde mi infancia el tacto de una cabellera sedosa, larga, perfumada, me provocaba el más terrible y gozoso torrente de placer. Una melena unduosa que besa dulcemente las caderas de una mujer, un par de trenzas recién hechas (esas que aún conservan cierto frescor y aroma del lavado matutino), una gruesa cola de caballo bien templada, unos bucles (naturales o hijos del artificio) abundantes y bien armados; han sido siempre cosas que me han puesto al rojo vivo.
Pero, no sólo el tacto y el jugueteo con esas delicias es lo que me hace entrar en éxtasis. Pronto me di cuenta que, a la par de esa admiración y deseo, se escondía en el más recóndito rincón de mi Eros la insólita e incongruente fantasía de despojar de ese tesoro a sus bellas dueñas. Demente ser que ama, pero desea a la vez la devastación de aquello que ama. Así, transito siempre entre el deseo de la caricia y el de la tonsura: tocar con solicitud y cariño esos deseados mechones, disfrutar la sensación del escape de esa seda entre mis manos, tirar levemente de esa trenza gruesa y brillante sintiendo los plieges y circunvoluciones de las ricas madejas que la conforman; para después fantasear sobre unas frías tijeras manejadas por mí, acercándose inexorable a esos tesoros, crujiendo con su canto metálico, causando la angustia, el temor (o el placer) de la bella.
Tomar un mechón, una trenza, una coleta, un grueso y largo tirabuzón, ponerlos entre las cuchillas y cerrarlas lentamente, cercenando cabello por cabello y ver cómo cáen al suelo. Si una mujer de largos cabellos me lo permitiera, sin dudarlo la raparía al cero. Pero mi locura es tal que, después del orgasmo vendría el necio deseo de que al punto su cabellera creciera a su estado original, y de volver a navegar entre sus olas.
Lo sé, es una locura, un absurdo, pero es lo que enciende mi sexo hasta la explosión. Por fortuna, sé que no soy el único fetichista de cabello en el mundo (en mi infancia así lo pensé y me sentía un monstruo, una cosa de espanto). A lo largo de mis navegaciones, desde hace más de quince años, me he encontrado con infinidad de personas por todo el mundo que comparten mi fetiche, así como con un abundantísimo material relacionado: historias, videos, fotografías, foros, chats, páginas personales y comerciales, etc. Todo un universo en el que me encuentro de frente con mi temor y mi temblor.
Así, este no será ni el primero ni el último blog de fetichismo del cabello. Pero para mí tiene un valor crucial, porque será el escaparate de mi propia experiencia, de mis asegunes y pasiones personales. Compartiré aquí mis historias: tanto las reales como las ficticias, sin dar pistas de cuáles son cuáles. También compartiré con ustedes algo del gran tesoro visual que he conformado en tantos años de voyeurismo virtual. Además, de recomendar a mis semejantes los descubrimientos que vaya realizando.
La sensualidad se expresa con una melena larga y suelta, es por excelencia que la atracción, sensualidad y sexualidad se despierta a través de una larga cabellera saludable, mmmmm, ¿será? A ver hombres de las dos imágenes que siguen a continuación díganme cual les parece más estimulante y excitante, cuál de estas dos mujeres despierta en ustedes una atracción sexual, también pueden participar lesbianas.
Y este ejercicio que les puse a ustedes fue un ejercicio que nos puso el maestro “Toño” en la universidad, ok, yo estudie publicidad y en ese momento no entendía que tenía que ver en la clase de semiótica el uso de símbolos sexuales, pero era mi segundo cuatrimestre, estaba yo ignorante que no comprendía en ese momento que en la publicidad todo se trata de vender estimulando los sentidos, por eso Toño nos explicaba el uso de la semiótica y en ese momento nos explicó de forma muy sucinta como se explota la sexualidad de la imagen.
El cabello desde la antigüedad ha simbolizado no solo poder o estatus social, sino que también expresaba salud; varios estudios sociológicos han demostrado que el rol del cabello ha sido muy importante a lo largo del desarrollo de las sociedades participando en el proceso de la selección natural, siendo el cabello largo y sano un símbolo de fertilidad, salud y juventud, inclusive desde tiempos de los romanos el cabello largo está asociado con la sexualidad femenina.
La tricofilia o mejor conocida como el fetichismo por el cabello largo, es una atracción incontrolable e irresistible por el cabello largo, el cual puede provocar no simplemente excitación sino desde una simple atracción el mirar, tocar o acariciar el cabello largo.
Y siempre que hablamos de fetiches todos piensan o los conciben como una especie distorsiones que inmediatamente las personas que las padecen empiezan a sufrir de una increíble excitación sexual, pero yo creo que hay grados como en todo y aquellas personas que solo muestran una inclinación por mujeres de pelo largo de alguna forma también encuentran muy estimulante esta característica física, la cual es tan antigua y algunos datan en la mitología nórdica con Sif, la esposa de Thor y diosa de la fertilidad la cual era admirada por tener una hermosa y bella cabellera hecha de oro puro, para los griegos el cabello largo y rizado simbolizaba actitud y temperamento.
Si bien actualmente y sin importar tu genero puedes usar el pelo o corto o largo, la atracción masculina hacia las largas cabelleras sigue siendo un tema actual, que se inició hace muchos siglos.
::.. QUE SE SEPA MIERDA!!! ..::
jueves, marzo 05, 2015
La sociedad occidental-capitalista contemporánea se soporta bajo diferentes normas prescriptivas tanto sexuales, psicológicas, sociales como políticas, estás son mediadas a través de instituciones regulatorias –a partir de la maternidad, siguiendo con la familia- y agentes sociales –los sujetos- en torno a la cohesión colectiva y omnipresente entre la moral cristiana y en un discurso mediático y espectacular que funcionan también como soportes de la sociedad normativa. Cualquier sujeto que se desvíe del cuadro normativo y de las construcciones morales e ideales de la sociedad será patologizado y criminalizado, habrá diferentes instituciones médicas y jurídicas destinadas a su regulación, control y corrección. Aquí el pedófilo aparecerá como un sujeto de desvío, el pedófilo será un desviado de la norma sexual hegemónica –sexualidad construida a partir del siglo XVII-, el pedófilo atentará contra todas las normas morales, sexuales y sociales, por lo cual se fabricará un discurso mediático que convertirá al pedófilo en el peor enemigo de esta sociedad, posiblemente aún más de lo que en el pasado pudieron ser el loco, el monstruo o el criminal. El pedófilo además será un incorregible sexual, será símbolo del sujeto anormal en términos sexuales –al lado del incesto y algunas prácticas sexuales que escapen la hetero-norma y la monogamia-, por lo cual los poderes políticos, religiosos y sociales -aún cuando en sus morbos internos necesitan de la pedofilia- construirán una serie sensibilidades colectivas para transformarlo en su peor enemigo. La pedofilia y otras prácticas desviadas funcionarán por los aparatos de verificación médicos y jurídicos como constructores de sensibilidad, lo que se traduce en una discursiva mediática que regulará la norma.
A pesar de que exista un discurso colectivo y mediático que sentencia a la pedofilia como práctica perversa, son los mismos medios los promotores de una sexualización rápida en la infancia de acuerdo a los roles asignados por norma, patrones de belleza y por la construcción biopolitica dual de género. Se podría concluir que a pesar de que la norma sexual no aceptará la pedofilia por considerarle desvío, se difunde silenciosamente una discursiva mediática que construye imaginarios adultos en torno a identidades infantiles sexualizadas, se trata de que el adulto transgreda la norma sexual abrazando la pedofilia con el niño, un ejemplo pedagógico de la sexualidad en torno a esto sería la industria del porno que durante el último siglo se ha esforzado en transformar la figura de la “escolar, niña o adolescente” en sujeto del deseo colectivo y mercantil, pero silencioso.
Hacer un análisis crítico en torno a la figura del pedófilo significará tener en cuenta una serie de cuestiones previas, partiendo por las diferentes interpretaciones y connotaciones culturales que ha tenido la pedofilia como práctica sexual –dominadora si se quiere- en otras culturas o periodos de la Historia. Se sabe que en la actualidad en algunas partes de Medio Oriente la relación sexual entre adultos con niños o adolescentes se encuentra totalmente aceptada por la sociedad, aunque también obedece a una normativa religiosa, política y jurídica. Por otro lado la pedofilia en la antigüedad –principalmente en Europa- ha pasado por una serie de evoluciones en torno a su entendimiento y convención histórica, en algunos periodos y lugares ha sido una práctica normalizada, un ejemplo de ello fue en la antigua Grecia donde las relaciones sexuales pederastas eran totalmente aceptadas por el discursivo colectivo, pero en otros momentos históricos fue también sinónimo de lo perverso, aunque en todos sus entendimientos o desarrollos obedecía a una serie de soportes y protocolos jurídicos, médicos y políticos, así como una sensibilidad pre-fabricada.
La figura del pedófilo y de la pedofilia en la sociedad actual serán no solo consideradas una práctica perversa y dominadora -con lo cual concuerdo en lo segundo-, sino también una temática tabú y silenciada, ¿será que la sociedad en su morbosidad y excitación sexual por lo transgresor teme desaparecer la pedofilia?, quizás, habría que recordar que la pedofilia ocurre con más frecuencia en la institución primera, la familia. No obstante, me resulta urgente invitar a la reflexión crítica, no a través del imaginario o sensibilidad pre-fabricada por la norma o el discurso mediático, sino analizando los trasfondos individuales, culturales y políticos y las significantes sociales en torno al pedófilo y pedofilia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

