El proyecto HAARP (Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia), ese enigmático campo de antenas situado en Alaska, es una fuente inagotable de controversias.
La infraestructura original, que abarca 14 kilómetros cuadrados en Gakona, al sureste de Fairbanks, la componen 180 antenas de 18 m de altura con una cruz y un polo de 14 por 14 m. Hay más estaciones HAARP en países como Canadá y Europa, encontrándose las antiguas en la antigua Unión Soviética. Actualmente, China está barajando crear sus propias instalaciones.
Los defensores del HAARP aseguran que los impactos del bombardeo a la ionosfera son mínimos por su “baja potencia” en comparación con las radiaciones solares que dinamizan el plasma iónico. Sin embargo, sus detractores temen que la nube de plasma artificial pueda crear un agujero negro en la parte superior de la atmósfera e interferir con energías magnéticas sutiles, alterando la vida en nuestro planeta. Las estrellas fugaces desaparecerían del paisaje celeste o bien caerían como bombas a la superficie terrestre en su forma original de meteoritos.
En este artículo me quiero centrar en el HAARP, pero desde un prisma distinto al que normalmente se le suele dar, por eso he incluido opiniones de personas que se pueden considerar “eruditas” en la materia y otros aspectos que no se suelen considerar.
La infraestructura original, que abarca 14 kilómetros cuadrados en Gakona, al sureste de Fairbanks, la componen 180 antenas de 18 m de altura con una cruz y un polo de 14 por 14 m. Hay más estaciones HAARP en países como Canadá y Europa, encontrándose las antiguas en la antigua Unión Soviética. Actualmente, China está barajando crear sus propias instalaciones.
Los defensores del HAARP aseguran que los impactos del bombardeo a la ionosfera son mínimos por su “baja potencia” en comparación con las radiaciones solares que dinamizan el plasma iónico. Sin embargo, sus detractores temen que la nube de plasma artificial pueda crear un agujero negro en la parte superior de la atmósfera e interferir con energías magnéticas sutiles, alterando la vida en nuestro planeta. Las estrellas fugaces desaparecerían del paisaje celeste o bien caerían como bombas a la superficie terrestre en su forma original de meteoritos.
En este artículo me quiero centrar en el HAARP, pero desde un prisma distinto al que normalmente se le suele dar, por eso he incluido opiniones de personas que se pueden considerar “eruditas” en la materia y otros aspectos que no se suelen considerar.

::.. QUE SE SEPA MIERDA!!! ..::
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