La escritora feminista Andrea Dworkin ha señalado las distintas estrategias que un hombre usa para obtener sexo de una mujer (es decir, de intercambiar segmentos de ADN): Puede robarlo (violación), convencerla de que se lo regale (seducción), alquilarlo (prostitución), contratarlo a largo plazo (el matrimonio en la mayoría de las sociedades).
La mayoría de estas estrategias las despliegan los hombres sencillamente porque el sexo femenino tiene una mayor y más lenta participación en las consecuencias del sexo: el hombre puede eyacular a menudo y dejar embarazadas a muchas mujeres, pero las mujeres, de quedarse embarazadas, deben invertir nueve meses de su biología. Esto sucede en muchas especies, por eso entre gorilas, orangutanes o chimpancés, por ejemplo, encontramos casos de intimidación y cópula forzada.